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jueves, 12 de febrero de 2015

Capítulo 2: Explosiones y fuegos artificiales

 Ya era mediados de enero y aquella tarde había tenido un cumpleaños un tanto aburrido, por no decir demasiado así que conseguí colarme en la casa de esta niña después de la celebración. Verdaderamente todo fue intencionado, es decir, lo teníamos acordado desde hacia tiempo, ambos sabíamos que el cumpleaños seria bastante aburrido y que acabaría hartándome por lo que sobre las 5 de la tarde salí de allí para dirigirme a lo que vendría a ser el principio de la especie humana.
 Sin saberlo y sin ser consciente entré por primera vez en su casa, cuando atravesé la puerta el primer sentimiento que me vino fue algo a lo que llamamos gratitud, no puedo explicar el por qué de la cuestión pero me sentía vivo por dentro al poder estar con ella un rato. aunque parezca mentira yo conseguía guardar mis secretos bastante bien pues sabia que no era ético o moral sacarlos a la luz en esos momentos, pues estaba un amigo suyo con nosotros en su casa y porque ella aún seguía teniendo ese novio capullo al que tanto odio le tenía.

Aquella tarde pudo parecer insignificante pero resultó ser el comienzo de algo más que aquella amistad telefónica que manteníamos por el ordenador. Todo era demasiado tonto, y no llegamos a hacer nada fuera de lo normal, ya sabéis, cosas como jugar a la consola, ver una película o cenar. todo ocurrió bajo la compañía de un amigo suyo, un amigo de estos de la infancia que no lo conoces de nada pero aun así tienes toda la confianza del mundo. La verdad es que si que ocurrió, hubo un momento en el que en la película, como buen aprovechado que soy le pase la mano por la espalda y para sorpresa mía no me dijo ni que se lo quitara, sino que me miró y sonrió. Para colmo yo empecé a hacerle cosquillas por el brazo lentamente, pasando mis dedos por su antebrazo tan despacito que ni un sensor hubiese conseguido captarlo. Al final todo acabó en una lucha por ver quien hacía mas cosquillas en la que obviamente perdía yo por paliza, pero aquella tarde se alargó y me acabó llevando en coche a mi casa bajo la conversación de irnos a tomar unas copas por ahí. Antes de salir del coche, le di las gracias y un beso en la mejilla. No es que yo sea un pelota, es más, nunca las he dado, pero tenía que dárselas porque me había dado una tarde de en sueño. Nada más que volvió empezamos a hablar por chat y si os soy sincero, nunca recuerdo las conversaciones que han ocurrido hace más de un día. En cierto modo se puede decir que no me gusta recordarlas.

Del domingo solo cabe decir que aquel sentimiento por ella había aumentado, que si el sábado no podía dejar de mirarla y sonreír, el domingo no podía dejar que saliese de mi cabeza. Esto era algo que me atormentaba puesto que no sabia si era peligroso, su novio siempre había sido muy celoso y no quería causar problemas ningunos, aun así me dediqué a hablar todo el día con ella y al final surgió la idea de salir en bicicleta el lunes.
Ese día hicimos muchísimos kilómetros, pero fue bonito y casi ni se notó. En cierto modo ella hacía que el tiempo a su lado corriese tan rápido que ni pedaleando lo más rápido que pudiese conseguiría alcanzarlo, es decir, el ritmo fué tranquilo, pero se hizo muy rápido y la verdad es que no sé si porque íbamos charlando o porque yo iba embobado en ella. muchas veces no miraba al frente, muchas veces solo la miraba a ella, aun recuerdo que ese día llevaba una coleta, es más, aun recuerdo como esa coleta se le iba moviendo cuando pedaleaba y aquella sonrisa, que aún no sabría como definirla. Es verdad que durante los últimos dias habria dudado cada vez que me imaginaba en un futuro junto a ella pero cada vez la cosa se iba poniendo mas clara. Todo se colmó cuando aquella noche hablando me empezó a contar de su misma boca que no podía más, que estaba harta del novio, que la había maltratado y que había hecho la tonta. La verdad es que hasta entonces no había sido consciente en la influencia que le había dado para que pensase eso pues yo sabía que había sido mi cariño y mi calor lo que la había llevado a pensar que lo que vivía con el novio era una pantomima, una mentira como cualquier otra.
 Las personas lo que necesitan es amor, yo sabía de sobra que una persona no podría vivir sin el cariño que se recibe de los demás, por una parte me vi incómodo y culpable, y por otra, el niño más feliz del mundo, vi allí aquella luz que ves al final del túnel, y no, no hablo de mi muerte, hablo de la esperanza, aquello que no se debe perder nunca pues siempre tiene que existir aquello a lo que llamamos posibilidad. Vi allí la posibilidad de hacer mis sueños realidad. Aquella noche antes de acostarme discutí con la almohada, debía decidir si seguir amándola o no hacer daño a una relación que ya estaba muy dañada, pero por suerte o por desgracia elegir seguir al corazón antes que a los principios aunque sabría que todo se tornaría de una manera difícil y que las circunstancias no me permitirian hasta dentro de mucho tiempo expresarle lo que sentía por ella.
 La semana empezaba a coger color para mi, estaba muchísimo más feliz y no podía parar de cantar ni de hablar con ella.

 El martes no conseguí verla, por lo menos no tanto como hubiese querido. Recuerdo que aquel dia estaba lloviendo y se ofreció a llevarme en su coche. Al final entre tontería y tontería acabe dándole otro beso en la mejilla e invitandola el sábado a mi casa a merendar aprovechando de que ella tenía un ordenador portátil. Todo pintaba demasiado bien, yo lo que quería era pasar tiempo junto a ella, me sentía tan lleno que me daba igual que no supiera nada acerca de mis sentimientos.

El miécoles la invité a venir a unas clases de programación que estaban cerquita de su casa y las cuales no tardo en aceptar, a su vez la invité también a que me acompañase a ir al Corte Inglés porque tenía que ir a una óptica a que me mirasen unas gafas. Era raro, muy raro para mi, ella aceptaba siempre con una sonrisa y aunque nunca nos dijimos nada nuestras sonrisas se cruzaban junto con nuestras miradas, yo me había dado cuenta desde el día de la película pero la verdad es que preferí pensar que era mentira, preferí pensar que aquella sonrisa era también una pantomima. Al salir de las clases nos dirigimos al Corte Inglés y de camino me explicó que su novio había cortado con ella. Por un instante lo primero que me paso por la cabeza fue: "Esta hecho un mierdas" pues sabía que había cortado por los celos que le provocaban estar conmigo pero después de eso caí en un vacío, solo recuerdo que la miré, le sonreí y le subí la mano para que la chocase con la mía. Ese vacío no recuerdo si era de felicidad o de otra cosa pero sobre mi mente rondaba un "¿Y ahora que?". La tarde fue estupenda, como siempre y era obvio que cuanto más la conocía más me gustaba, más deseaba volver a sentir sus labios, pero esta vez en la realidad, en una realidad que parecía que nunca me llegaría y no era por ser pesimista pero sinceramente, demasiada suerte había tenido ya para que todo se siguiese tornando en mi sentido.

El jueves después de las clases me llevó al ikea.No merendamos nada porque ya era muy tarde pero si que es cierto que una de las cosas que más me gustaba era que me seguía las bromas. Nos recorrimos todo el ikea y cada vez que le decía que tendríamos que volver para comprar nuestros muebles y sobre todo un buen baño la cara se nos iluminaba y empezaba a mirarla con esos ojos, de los cuales no soy consciente, era un acto reflejo fruto de mis sentimientos, sentimientos que estaban floreciendo poco a poco. Allí conseguí darle un abrazo, un abrazo que significaba muchísimo, más que cualquier cosas que hubiesemos podido ver jamás con nuestros ojos.

 Aquel viernes tenía pinta de que iba a ser diferente, por probable que pareciese tuve ese presentimiento y no es que yo lo quisiese así pero pensé en planteármelo de esa forma, por que si lo creía, se convertiría en realidad. La verdad es que me llevé toda la tarde en llamada con ella jugando a un juego en el que hace falta muchísima habilidad, ahí fue donde me dispuse a dar un primer paso pues como a las partidas teníamos que ponerle contraseña le puse un te quiero y su nombre. Obviamente no la quería dejar fuera así que le di una pista de cuantas letras tenía, ella tenía puesta la cam y no paraba de sonreír, creía que había acertado la contraseña cuando de pronto se dio cuenta de que no. Su sonrisa se borró de inmediato y yo empecé a preguntarle que era lo que había pensado pero ella no quiso decirlo así que me tuve que aguantar aunque yo sabía también que se había equivocado y que había puesto el nombre antes del te quiero cuando era al revés. Sinceramente, llegue a pensar durante mucho tiempo si habría puesto otra cosa diferente y la verdad es que tenía más curiosidad que de costumbre. Por la tarde fuimos al teatro, en un principio me iba a llevar un amigo pero ella insistió en que me llevaba ella así que fui hasta su casa y llegue a conocer su cuarto. Su cuarto, creo que ni aunque quisiera olvidarlo no lo conseguiría en la vida. Al teatro llegamos tarde así que nos tuvimos que sentar a solas pero no me importó, es más, todo lo contrario. Era bastante divertido comentar el teatro y lo pasamos bastante bien. Al salir nos fuimos a tomar algo, pero maldita sea ese estúpido reloj biológico que no me permitía comer nada después de las 10:30.
 Al volver en metro yo y tres amigos teníamos que tirar por otro lado así que nos despedimos de ella y nos fuimos por otro lado. De pronto sin saber por qué me entró un impulso, salí corriendo y lo único que se me ocurrió gritar fue: "Ella tiene mis llaves". Estaba corriendo y no sabía siquiera que iba a hacer, era algo que ni se me ocurría planear. Sabía que la quería pero no era razón para ir y decírselo de pronto. Cuando la alcancé ella no se lo creía, pensó lo mismo que yo, lo se, mi locura era impresionante, pero me apoyé en que necesitaba que dijese la contraseña que había escrito. Después de un rato me la dijo y yo de la cantidad de explosiones de sentimientos que tenía dentro la besé. Fue lo mejor que hice nunca. Sinceramente hoy en día pienso que se alinearon los astros, durante toda la semana se alinearon a mi favor y era una situación que no debía dejar pasar, era la situación perfecta. Era nuestra situación. Nunca sabré como describirla, pues era algo que mientras lo hacías no eras consciente de lo que significaba ni de la transversalidad que podría llegar a tener. Era amor.


 En sí esa semana fue tan buena que tengo lagunas, lagunas porque no soy capaz de almacenar tantas sensaciones. Me llevé toda la semana diciéndole que sabía leerle la mente y que sabía lo que pasaba, verdaderamente no era muy difícil fijarse en su sonrisa cada vez que de mi boca salía una tontería y la verdad es que lo difícil era no fijarse. Aquello que había empezado como un sueño se tornaba poco a poco en realidad y aunque era consciente de ello me daba miedo, miedo a que hiciese esas cosas que suelo hacer, cagarla, pues tenía miedo a que por un acto en falso ella se fuese de mi lado.

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