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sábado, 7 de febrero de 2015

Capítulo 1: 26 de Noviembre de 2014 y algo más


 Todo el olor de su perfume se había desvanecido hasta puntos tan grotescos que no conseguí mirar mas allá de la ventana. La habitación estaba oscura, muy oscura. La persiana había sido bajada desde hacía rato para que los miasmas no escaparan y sonaba de fondo una melodía, bajita, para que nadie se percatara de todo lo que estaba pasando en aquel pequeño universo.
 Ella, tumbada encima de él le miraba, se perdía, no sabia que hacer, y él, como si de un veterano se tratase paso a la acción sacando la parte más animal de todas. Su cara se tornaba borrosa, el cuarto no era el mismo de siempre e incluso la poca luz que entraba por la habitación se tornaba de un color pálido y macilento que acariciaba ambas pieles a la vez. De pronto y sin saber como, ambos estaban de pie y el no olvidaría nunca más aquella sonrisa que besó, una y otra vez. Notaba como su boca se humedecía y como sentía su calor cuando de repente se halló en su cama, sudando como un pavo a punto de ser cocinado y la canción de Shameless sonando en su móvil. Eran las 7 de la mañana y empezaba un nuevo día de instituto.

 Cuando uno se despierta de un sueño así le da muchísimas vueltas, sobre todo cuando lleva tanto tiempo sin que te pase y cuando encima la chica con la que sueñas es una chavala a la que ves diariamente junto a su novio. Pues a ti, aunque te hubiese parecido mentira, en la vida había tenido un trato más especial con ella que el de ser simples conocidos que se ven en los horarios lectivos. Tanto pensar hizo que se me fuese el santo al cielo y no podía permitírmelo debido a que me tocaba dar filosofía a primera hora de la mañana y la clase estaba bastante bien, por aburrido que pareciese dar esa clase a primera hora. Esto era debido a que había empezado a desarrollar una especie de gustillo al estudiar Platón, porque me parecía mas que interesante la manera de ver las cosas debido a que lo que me gustaba era la física, en cierto modo se puede decir que lo comprendía, que comprendía esa curiosidad por definir lo que nos rodea. Pero la verdad es que en aquella primera clase no conseguí echar ni cuenta pues solo era capaz de recordar aquellos labios a los que había besado y que tanto me habían gustado.
 Puede parecer mentira pero cuando algo se le acerca a la cabeza a alguien como a mi es imposible que salga, es como que le hago un hueco y empiezo a darle vueltas y vueltas, hasta que se convierta en tan incoherente que tenga que abandonarlo todo. Así me pegué semanas, pensando, y después de todo lo que pensé me dió por buscar el significado de ese sueño.

 Preguntando a un par de personas averigüé que aquella chica había sufrido mucho con su novio, que su novio la insultaba, la maltrataba, actuaba como un niño pequeño. Yo no cabía en mi, y no de felicidad, sino de asombro, pues yo mismo fui capaz de presenciarlo una vez, vi como la insultaba, como le contestaba con desprecio y como le hacia caras de asco. No sabia que le pudieras hacer eso a una persona después de estar con ella más de un año, pero lo hacía y eso despertó en mi el típico sentimiento estúpido que tengo por defender a una persona que no interfiere en lo más mínimo en mi vida. ese sentimiento iba cada vez a más pero no sabía como acercarme a ella sin que nadie se percatara, aunque por dentro lo estaba deseando.

 Aquellas navidades hacia mucho frío y normalmente solía llegar a casa temprano por culpa de aquello, así que aproveché un día para meterme a jugar al ordenador con ella. Un día llegamos incluso a quedarnos hasta muy tarde, pero a mi me gustaba, me gustaba el único hecho de que estuviésemos haciendo una videoconferencia a las tantas de la madrugada mientras jugábamos a pegarnos con unos muñequitos en tres dimensiones. Aunque parezca que no fui cogiendo bastante confianza con ella, más de la que habría pensado que podría haber tenido y entre eso y lo otro conseguí colarme en su fiesta de fin de año.

 Para disimular me llevé a uno de mis mejores amigos pero la fiesta comenzó con la última campanada y el dinero que se había reunido no se había gastado en vano. Todos estábamos allí metidos, con un vaso en la mano y mirando la pantalla de la Wii mientras que nos pegábamos para que fuese tu turno. excepto yo, el cual andaba siempre buscándola con la mirada, entre la multitud.
 La veía bailar, y a su vez veía al novio borracho. ¿Sabeís de estas personas que se ponen a hacerse el borracho con la primera copa? Pues ese era él, se tambaleaba más que un saco de boxeo, y hacedme caso, le hubiese pegado si tuviese guantes. El odio que sentía por haberlo visto hacer aquella atrocidad era suficiente para buscarme un lío aquella noche pero no fue así. Las horas pasaban y yo aprovechaba cada momento que podía para acercarme y hacerme una foto o decirle alguna broma al oido mientras la agarraba de la cintura, sinceramente, creía que me estaba enamorando. Todo se me echaba abajo cuando veía al pelele de turno, echándome aquellas miraditas celosas y el pensar que nada de lo que se me pasaba por la mente sería posible. Es cierto que no había alcohol suficiente para acabar por los suelos pero yo iba mas contento de lo normal y me dio por coger su móvil y escribir burradas. Digo burradas porque empecé por un te quiero y acabé por algo que no pienso nombrar, y es que todo el mundo puso en excusa que yo no era consciente, pero la realidad es que si lo era, y mucho. Tanto que me pasé toda la vuelta diciéndole a aquel amigo que su actual novio era un cabrón con suerte, que ella era la mujer mas maravillosa que podría haber conocido.

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